Nuestra población no puede volver a la normalidad y a sus actividades cotidianas hasta que la línea ascendente de contagios y de muertes comience a bajar irreversiblemente. En un artículo pasado proponía que el desconfinamiento dependía de la disciplina ciudadana, y muestra de ello es que ahora el porcentaje de contagios y de muertes ha disminuido en Cochabamba, porque en general la población civilizada ha acatado las reglas y el 11 de mayo podrá acceder a los beneficios de una cuarentena moderada y ordenada. Nunca está demás deplorar la actitud de los inciviles e indisciplinados, que adrede han violentado las normas sanitarias rehusando quedarse en casa hasta que todo pase.
Ya se siente la urgencia de discutir las modalidades de movilización para los ciudadanos, cuando el gobierno flexibilice la cuarentena y permita la salida a las calles en bici, a pié o en moto. Gracias a la sensatez, la modalidad del transporte público está fuera de cualquier consideración debido a la peligrosidad mortal que importa el solo hecho de que un ser inescrupuloso, llamado chofer, intente siquiera incrustar como sea a seis pasajeros en esos trufis cargados de bichos. La Alcaldía debe asumir con civilidad y sabiduría la prohibición expresa de la circulación de esas cajas de muerte en las que viajan todos los virus habidos y por haber.
Entonces queda claro, por lo menos entre los funcionarios gubernamentales y la población honesta de nuestra ciudad, que el 11 de mayo la mayoría de la población se movilizará por sus propios medios a pié o en bicicleta. Alternativas de desplazamiento totalmente vitales y con mínimas probabilidades de contagio; frente a una alternativa mortal que representa el trufi. A la hora de escoger entre la vida y la muerte, lo mejor es optar por el transporte limpio que permite la bici. Las razones sobran para rehusar la posiblidad de subir a un trufi. Muchos de mis sufridos lectores saben que las enfermedades respiratorias más agudas se las contagiaron en los trufis.
Ya se sabe que los transportistas encubiertamente están pretendiendo secuestrar a nuestra ciudad, buscando de modo chueco y corrupto el incremento de pasajes a cambio de reducir el número de pasajeros en sus trufis. El Concejo Municipal con antelación ya debe determinar que primero: los trufis no salen a las calles hasta finales de junio; y segundo: no se considera el incremento de los pasajes. Es un secreto a voces que los micreros y truferos tienen pactos políticos con el Alcalde Leyes y lo que éste menos hará es privilegiar y potenciar el uso de la bici. Mal que le pese al Alcalde, porque la historia le ha expuesto a proteger a la ciudadanía del contagio, renunciando a sus pactos e inaugurando la política pública del uso responsable de la bici.
Creo que los cochabambinos debemos tomar la iniciativa, y reproducir experiencias exitosas en otras ciudades que han preferido la bici, como el mejor medio para combatir la pandemia y sus consecuencias económicas. Solo basta imaginar el efecto multiplicador de este medio de transporte: más bicicleteros, más negocios de aire y parchado, más tiendas de repuestos y accesorios, más venta o alquiler de bicicletas, etc. Ni hablar de los beneficios de la actividad física. Para un mejor entendimiento transcribo textualmente una pequeña parte de la entrevista al destacado pediatra y neonatólogo, Nelson Vía Reque, aparecida en la revista OH el pasado domingo: “¿Qué factores nos ayudan entonces a elevar las defensas? – Reitero, lo primero, lo que más sube las defensas es la actividad física. Cuanto más actividad física se realiza más sube el chorro hormonal que tiene el cuerpo.” Entendido pues, todos dejaremos la cuarentena caminando o “bicicleteando”. Punto.


